Al salir del bar, y después de hacer mi visita nocturna a la pensión, sobre la plaza del Once, contemplaba aún el gran cartel que anuncia fideos Santa Catalina, y aunque no recordaba quién había sido Santa Catalina, no me parecía difícil que hubiese sufrido el martirio, ya que el martirio fue siempre el fin casi profesional de los santos; y entonces no podía dejar de meditar sobre esa característica de la existencia humana consistente en que un crucificado o un desollado vivo con el tiempo se convierte en una marca de fideos o de conservas en lata. — Ejemplo se salidas profesionales, por Ernesto Sábato

Aunque nunca he visto a Dios
en tus meditadas formas
ni en el frágil desafío
de no mirarte a los ojos
aquella tarde
mientras tu blusa subía y bajaba
como una patria nómada